Nuestra salud. Un tema de lunes a viernes.

María García Rodríguez | 28/12/2017




Cada semana llega a la consulta algún paciente desmotivado porque bien, no ha perdido peso, o bien ha ganado. De primeras no entiende por qué. Lo he hecho todo bien, me dice. Y después yo pregunto: ¿Y el fin de semana? Normalmente suelo encontrar ahí el problema y el paciente su respuesta. Seguidamente, escucho siempre la misma queja ¡Si no comí tanto!

 

Pues bien, ahí me dedico a exponer lo que voy a redactar ahora. En primer lugar, no es sólo cuestión de comer mucho o poco, sino de saber qué alimentos debemos comer. De lunes a viernes consideramos “la dieta” como el sacrificio al que debemos enfrentarnos para lucir bien, para gustarnos y gustar a los demás, y algunos locos (sólo unos pocos) para mejorar su salud. De lunes a viernes nos cuidamos, comemos verdura y fruta, carnes y pescados asados o a la plancha y un sinfín de alimentos bajos en calorías (porque aún seguimos creyendo en aquella historia de las calorías). Algunos incluso, hacen deporte y tratan de beber dos litros de agua al día. Y después de este sacrificio, llega el viernes por la tarde y cansados de una semana de sufrimiento dietético y laboral nos lanzamos a comer y a beber todo lo que nos hemos prohibido durante la semana, reduciendo así nuestra salud a un tema de lunes a viernes.

 

Trato de dejar claro con estas palabras, de voz en consulta frente a ese paciente desmotivado, y escritas en estas líneas, que “la dieta” no es cuestión de unos pocos días, que es una forma de vida y que por tanto, no debe suponer un castigo. Rechacemos entonces, la palabra dieta y comencemos a hablar de alimentación saludable. Cuidarte no debe ser un suplicio digo siempre. Cuidarte es lo que te hará vivir más y mejor y conseguirá que te gustes más, y así, podrás llevar tu vida por el camino que desees. Qué sentido tiene matarnos de hambre de lunes a viernes, sufriendo y creyendo que estamos haciendo algo bueno por nosotros mismos, si cuando llegue el viernes vamos a maltratarnos con grandes cantidades de azúcar y alcohol convencidos de que nos recompensamos por la dura semana de cuidados y trabajo. Repito, querernos y cuidarnos es una forma de vida, y no debe estar sujeta a extremos ni a sensaciones personales como el estrés o el cansancio. Cuidarnos y querernos debe ser un placer, y una de las partes principales de nuestro día a día.

 

Por todo esto siempre hago hincapié en lo mismo. Olvídate de la dieta y déjame que te enseñe a comer. Déjame que te enseñe a cuidarte, porque así, llegará un día en el que no me necesites, y que serás de capaz de no sufrir de lunes a viernes y de no maltrátate el fin de semana. Serás capaz tú solo de disfrutar de esa vida saludable y de encontrar el equilibrio perfecto.

 

Haciendo honor a todo esto, el pasado viernes 11 de Marzo, realizamos en Albacete con la escuela-taller de cocina Flow Cooking, el taller “Tapas sin remordimientos” en el que tratamos de enseñar a los asistentes, algunos de ellos pacientes nuestros que alguna vez estuvieron desmotivados, a disfrutar de una exquisita cena a base de tapas que encajan perfectamente con esta idea de alimentación saludable y con la consecución de este equilibrio entre cuidados personales y placer.

 

Bajo mi punto de vista, fue una gran experiencia y considero que este tipo de actividades supone una magnífica forma de concienciar a la gente y de conseguir, al menos, la intención al cambio en el estilo de vida. Y así, tratar de frenar pasito a pasito, la terrible epidemia de sobrepeso y obesidad que estamos sufriendo y que de forma voraz se está comiendo nuestra salud y nuestra autoestima.